Transmorucha 2012 y Biciclown

Este año 2012 la Transmorucha ha salido redonda, como el pedaleo que nos hemos marcado en las 4 etapas que hemos compartido en esta aventura. Y si tuviéramos que quedarnos con una palabra, yo me quedaría con alegría. Una alegría compartida, rebosante de sonrisas, canciones y buenos ratos disfrutados sobre la bicicleta, compartiendo caldos y viandas en los campamentos, en los pasos por los pueblos, en los bares, charlando con los compañeros, con los vecinos o pastores, cruzando ríos, bañándonos bajo la luna, arreglando averías, subiendo, bajando...
Una alegría como la que reparte Álvaro Neil, Biciclown, por distintos parajes del mundo en su particular aventura. Una vez más nos hemos acordado de él, de ese pedalear repartiendo sonrisas, de ese volar sin importar si tienes alas... y le hemos dedicado un vídeo...
Para el Biciclown, de todos los transmoruchos, con todo el cariño, la energía y la alegría del mundo...


Y para finalizar los post de la Transmorucha 2012 he reservado unas palabras del transmorucho José Enrique. A mí me han encantado. Os dejo con ellas, espero que os gusten...

Desde la perspectiva de un neófito la Transmorucha es inabarcable, pero me quedo con el sueño de la infancia hecho realidad en la edad adulta como impulso principal.
Coger la bici, un bocata, quedar con los amigos y no aparecer por casa en cuatro días.
Está claro que mover entre 100 y 150 kg de humanidad y enseres, pedaleando, cada uno con su propia energía (como haría un Petinto) no está al alcance de cualquiera. En eso estamos de acuerdo. Pero ni las piernas, ni el corazón, ni la bici van a conseguir que logres este objetivo, lo más importante, y eso lo hemos tenido todos creo, es un espíritu infantil que se alimenta con paciencia, camaradería y buen humor que te hace estar recuperado al día siguiente. No veo cómo la preparación previa a la aventura ha podido permitirme afrontar 300 km, en cuatro etapas consecutivas, malcomiendo, maldurmiendo, cargado como un burro y con un problema intestinal. Creo que no es tanto una cuestión de superhombres, sino más bien de superniños. Que no tienen complejos y se desnudan en cada río y en cada cuesta arriba.
Estoy disfrutando con los recuerdos tanto como con la vivencia.
Esta aventura puede pasar a la siguiente generación como un legado inmaterial. Nuestra Transmorucha es una trashumancia ciclista, un hilo conductor, un nexo, algo que tienen en común los lugares que recorremos.
Y no sólo me refiero a los que han pedaleado y pedalearán a lo largo de las ediciones pasadas y futuras, sino a todos los que se han visto y se verán de una u otra forma, familia y amigos, involucrados en este acontecimiento social, y vecinos de allá por donde los ciclistas pasen o se detengan a descansar.
Apenas soy capaz de esbozar una idea y enseguida aparece una emoción que dificulta el trabajo intelectual de la redacción. Los recuerdos y las emociones surgen a borbotones. Creo que me hace falta la perspectiva de más ediciones, a las que espero no faltar.
Sólo quiero agradecer a todos los que han hecho posible esta aventura que acaba de terminar, a todos los que habéis compartido vuestra vida estos cuatro días.
Muuuuu...


Aprovecho este post para hacer una recopilación de post de la Transmorucha 2012, con sus perfiles, fotos...


Y el año que viene, más y mejor: Transmorucha 2013, del 30 de mayo al 2 de junio.
Yo, al igual que José Enrique, espero no perderme la próxima edición, ¡y ya van 12! Muuuuuuu...