Delibes es un crack. Es maravilloso cómo trata los aspectos más sencillos de la vida cotidiana, los pitufillos que rondan las faldillas de la mesa camilla o buscan ratas en la ribera, la tranquila vida rural, la emoción por el paisaje... Y también me gustaban a mí las estampas bucólicas y pueblerinas de Platero y yo, la cotidianidad, la forma de hablar del bueno de Juan Ramón, ese amor al campo, a los animales, el sublimar al burro humilde... Muy grandes. En ocasiones nos gusta viajar hasta parajes remotos para encontrar y disfruta de bellas estampas. Y parece que los atardeceres necesitan de una playas, sus palmeras o el contraluz silueteado de altas montañas... Pero los vetustos campos que rodean nuestro terruño también tienen su aquél y nos están regalando este otoño unos amaneceres, puestas de sol y ocasos que quitan el hipo. ¡Y no es lo mismo contarlo que verlo y disfrutarlo!