Salandar por la vía ferrata de Valdeón

Nuestro socio Guillermo nos cuenta que hace no mucho se han acercado a tierras leonesas para realizar, junto a su hijo también salandareño Miguel y unos amigos de Alicante, una actividad intensa y aventurera: la vía ferrata de Valdeón.


Esto de las vías ferratas es una actividad que, por decirlo de alguna manera simplona y de forma rápida, está entre el treking y la escalada. Suelen ser rutas equipadas (cables, escaleras, pasamanos, puentes, clavijas, etc.) que recorren crestas, desfiladeros, paredes más o menos empinadas… En función de la dificultad (tramos más o menos verticales, techos, desplomes, etc.) tienen asignada una graduación (la más conocida es la escala de Hüsler).


Para acceder a la zona de nuestra actividad hay que conducir hasta Posada de Valdeón y seguir dirección San Santa Marina (si seguimos llegamos a Caín, conocida población por la famosa ruta del Cares), Cordiñanes… Y en función del horario que llevemos, si vamos por libre (porque tenemos conocimientos técnicos, experiencia, cualidades físicas, material, etc.), o accedemos con un guía, pues podemos acercarnos hasta el mirador del Tombo para aparcar en alguno de los escasos y exiguos aparcamientos (para 2 o 3 vehículos) de la zona. Si decidimos ir, contrataremos los servicios de un guía o nos informaremos bien.
Por cierto, también hay que recalcar que para realizar la vía ferrata hay que inscribirse en la página web del Ayuntamiento de Valdeón y abonar 3 euros. No olvidemos hacerlo con antelación… Y que hay épocas en las que las aves están criando y hay restricciones para únicamente 50 personas por restricciones a causa de la nidificación (del 1 de marzo al 31 de julio).

Nos cuenta el amigo Guillermo que en total eran 5 personas, entre ellas, 2 intrépidos menores. La ferrata de Valdeón es conocida por ser una de las más aéreas que hay en España. Está catalogada como K4 (dificultad alta) en la escala Hüsler.

El inicio arranca con un puente aéreo de unos 35 metros de longitud sobre el río Cares, que nos llevó a la base de la primera dificultad: un tramo vertical de unos 100 metros, que está considerado único en España. Ninguna otra ferrata tiene un tramo tan largo y sostenido.




Tras la primera subida y después de superar la cresta, damos con el segundo de los tramos verticales, esta vez, de "solo" 60 metros y un pequeño desplome en medio, que nos llevó hasta la aguja de María del Carmen, la segunda punta de la ferrata. 

Un pequeño destrepe y llegamos al tercer y último tramo, de unos 40 metros, que da a la tercera y última cima,  la aguja de la Pica del Castro. En este punto, decidimos salirnos por un escape equipado que queda a la derecha del inicio de la tercera subida. Los brazos estaban ya un poco agarrotados después de 4 horas de actividad.




Una experiencia única, que siempre hay que hacer acompañado de un guía, como nosotros.