Guernica espiritual, exposición de Félix Orgaz Botejara en @fgsrcds


Una cueva parecía el zaguán del Centro de Desarrollo Sociocultural,CDS, de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez de Peñaranda, cuando llegamos; con un ambiente de cálida oscuridad que acogía a un buen número de personas aguardando, charlando distendida y amigablemente, la presentación de 'Guernica espiritual', la exposición del artista local Félix Orgaz Botejara.


La oscuridad ambiental fue rota rápidamente con una tea musical que aportó luminosidad sonora de la mano de la agrupación de músicaandina Tinku, que tuvo a bien regalarnos unas piezas musicales. Una grata sorpresa, unas palabras para la meditación y un deleite para los oídos. No contaba yo con este detalle, habría merecido la pena grabar en vídeo la actuación y guardar para el recuerdo las palabras de otro de los Orgaz Botejara.


La actividad es uno de los últimos retos del proyecto Imprescindibles (arte y solidaridad unidos en el séptimo reto: ayudARTE), una estupenda muestra artística en la que Botejara 'busca reflexión, a través del arte, sobre la importancia de nuestro compromiso con los otros. Una llamada para combatir activamente la indiferencia, pues nada de lo que le pasa a los otros nos debe ser ajeno. Esa es precisamente la base de la solidaridad.' Además, de forma paralela, se ha editado un libro-catálogo y la recaudación íntegra de su venta, 10 euros, persigue el objetivo de colaborar con la asociaciónde Voluntarias de la Caridad de San Vicente Paul en Peñaranda, que desde hace tiempo están comprometidas con la sociedad local y luchan activamente contra toda clase de pobreza. Y allí estuvo la buena de Mariapi, representando a esta generosa asociación que trabaja en colaboración y 'coordinación con la parroquia y la trabajadora social del ayuntamiento, escuchando y analizando cada situación con sensibilidad evangélica, intentando dar una respuesta inmediata, porque el que sufre no puede esperar'.


'Guernica', famosa obra pintada por el artista malagueño Pablo Picasso entre mayo y junio de 1937, conocida, creo yo, por todos los españoles y por medio mundo, cuyo título alude al bombardeo de la ciudad de Guernica (26 de abril) durante la Guerra Civil Española, es la base artística sobre la que gira la exposición 'Guernica espiritual'.
Paloma Esteban Leal, en la página web del Museo del Prado, nos escribe estas palabras sobre el Gernica de Picasa; un texto que me parece interesante reproducir aquí porque está directamente relacionado, creo yo, con una parte de la interpretación que Botejara hace en esta muestra:
Reflejo fiel de una época y de unas luctuosas y dramáticas circunstancias, el lienzo Guernica nació para formar parte del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París, de 1937. El motivo que impulsó a Pablo Picasso a realizar la escena representada en esta gran pintura fue la noticia de los bombardeos efectuados por la aviación alemana sobre la villa vasca que da nombre a la obra, conocidos por el artista a través de las dramáticas fotografías publicadas, entre otros diarios, por el periódico francés L'Humanité. A pesar de ello, tanto los bocetos como el cuadro no contienen ninguna alusión a sucesos concretos, sino que, por el contrario, constituyen un alegato genérico contra la barbarie y el terror de la guerra. Concebido como un gigantesco cartel, el gran lienzo es el testimonio del horror que supuso la Guerra Civil española, así como la premonición de lo que iba a suceder en la Segunda Guerra Mundial.


En la muestra hemos visto, de forma conjunta, varias obras de Félix centradas sobre este "icono artístico del siglo XX", símbolo de los terribles sufrimientos, así, en general, que la guerra inflige a los seres humanos. Entre ellas y que yo recuerde, varios cuadros de distintos tamaños, la que podemos llamar obra central, una escultura y una muestra audiovisual.
Al principio, y no sé por qué, cuando me encontraba delante del cuadro de Botejara, no encontraba la figura de la paloma, esa que siempre ha representado la paz y que en el cuadro de Picaso está tímidamente representada, con el ala rota, mirada perdida al cielo y un único trazo blanco. ¡Pero sí está!, sigo sin entender por qué no la veía…


Creo que son 18 los bocetos sobre los que ha trabajado Félix, otorgando su impronta o visión personal con pequeños matices a la obra final; su punto de vista artístico y su reflexión personal.
Me llama la atención, y estéticamente me gustó mucho, el color azulón, con infinitas variantes, que dominan en la que podemos llamar pieza central de la muestra; al final no es todo tan gris como la obra original de Pablo Picaso, un detalle que otorga fluidez y visión de más allá, de futuro, a un panorama que ya de por sí es un ciclópeo laberinto y está muy teñido de negro.

De igual manera me atrae cómo Félix ha empleado algunos materiales y texturas incorporándolos a la obra (tejado, ventana...). O esas alas, o plumas, que sujetan la cabeza del niño o la importancia que adquiere una cruz en la zona de la casa en llamas. Una cruz, la Cruz, que nos puede ayudar en la búsqueda de la justicia y de un soplo de esperanza ante las humillaciones y desgracias de la guerra, de aquélla o de cualquier otra, de la vida, de los altibajos de esta sociedad, el dolor, la exaltación, la miseria, el odio, la venganza, los zarpazos del sufrimiento, las injusticias sociales...
Y es que el ser humano es capaz de lo mejor y lo peor... La ambigüedad intrínseca, a veces eszaleada y camuflada, en el ser humano, en ocasiones nos lleva a situaciones oscuras, dramáticas, espantosas... Y en otras proclama, con mayor o menor publicidad, acciones realmente bellas que nos descubren la luz, el júbilo, la esperanza…


Espectacular... Una exposición que puedes ver en un santiamén, pero que bien merece una visita reposada para sacar el máximo jugo a todas y cada una de las obras y los detalles que esconden.



Si te perdiste la exposición, pasa por este enlace para ver algunas fotos (aunque no es lo mismo que disfrutarla en directo).