Por Sedano con el gran Emilio y otros amigos

Este fin de semana hemos estado por tierras burgalesas, CELEBRANDO, que es gerundio.
Nos alojamos en el albergue Miguel Delibes, o Complejo Residencial Miguel Delibes, en Sedano. Ése que antaño, cuando estuvimos con el Club Salandar, estaba gestionado por la Universidad de Valladolid y hoy lo llevan estupendamente unos salmantinos y las instalaciones dependen de la Universidad de Burgos.
Esta zona, al noroeste de Burgos, es un mágico territorio en el que no abundan las grandes alturas o elevadas montañas, pero sí un gran número de laberintos de roca, agua, cañones, cuevas, pueblos singulares, dólmenes, representaciones artísticas fabulosas del románico... A mí, que estoy acostumbrado a nuestra llanura, me llama mucho la atención el color de la piedra de esa zona y las infinitas figuras que la Naturaleza graba en ellas de forma caprichosa.
Entre otras muchas cosas, que no viene al caso reflejar en este blog, el sábado dimos un agradable paseo hasta la iglesia con portada del siglo XVII que preside, desde un rocoso promontorio, todo el entramado urbano de Sedano.



El domingo nos dimos otro paseo hasta lo alto de un espolón rocoso que domina el pueblo de Moradillo de Sedano, donde está ubicada una bonita iglesia, auténtica joya, dicen, de la arquitectura del románico. Antes de entrar en su única nave nos recibe una magnífica portada (un tímpano, tres arquivoltas y dos grupos escultóricos entre los que se reparte un rico repertorio iconográfico en el que sobresale el Pantocrátor rodeado de ángeles y profetas). Por cierto, nos pusimos morados, nunca mejor dicho, con el fruto de un moral que hay a la puerta... ¡Vaya moras!



También nos acercamos ese día hasta Covanera, a la zona del Pozo Azul, esa cueva subacuática que dicen es la más larga de España, con una galería sumergida donde se han explorado hasta ahora (y cito datos de la campaña 2011, obtenidos de la web del Grupo Espeleológico Edelweiss, Burgos) más de 10 kilómetros y ya van por 4 sifones. Os aconsejo visitar el enlace en su web al Pozo Azul, pues es muy curioso el proceso de investigación de los distintos grupos de valientes espeleobuceadores.
Además, durante este fin de semana encontramos dos tesoros de Geocaching, bien facilitos. Había más por la zona, pero sólo llevé la información de un par de ellos. El de la Cascada de Sedano (un microcaché que no me gustó) y el del Eremitorio de Sedano (éste ya tenía más miga).



El postre lo he dejado para el final... Y es que la cuestión social de este fin de semana ha sido lo realmente importante. Gracias al amigo Emilio y a la incombustible Isabel, pudimos juntarnos un grupete de personas (buena gente, sí señor), conocer gente nueva y reencontrarnos con viejos colegas (de aficiones y otros vicios). Muchas gracias a la familia por permitir que estos ratos fueran compartidos y porque nosotros pudiéramos formar parte de este amigable encuentro. ¡Habrá que repetirlo todos los años!

Y se pasó el fin de semana, ¡tan a gustito!

Aquí tenéis algunas fotos de Miguel Manjón y otras tantas mías (sábado, domingo y aerogeneradores del Páramo de Masa).