Subida a la Peña de Francia en btt

El jueves día 27 José Antonio 'Jariego', salandariego de la pradera, y sus colegas de la sierra tenían preparada la 3ª subida a la Peña de Francia en BTT.

Y a las 18 horas estaban con las burras preparadas en Sequeros, esperando el pistoletazo de salida, con un sol de escándalo y unas nubes negras amenazando tormenta...


Como dice el compañero Carlos Elías... Se puede hacer bici lloviendo, ya lo hemos probado varias veces, pero ¿se puede hacer bici con tormenta de las de rayos y truenos?
La respuesta ya la sabéis… Efectivamente, se puede... Incluso disfrutando de la subida; ¡otra cosa es bajar…!
Empezamos un poco tarde porque las sucesivas tormentas no dejaban de descargar agua y granizo, pero a la que aflojó, ¡para arriba!
Salimos desde Sequeros en dirección a San Martín del Castañar y desde ahí por una pista asfaltada hacia el Casarito.
Aquí las cosas empezaron a torcerse, el coche que había previsto la organización para llevarnos viandas y bebidas nos abandonó porque tuvieron aviso de avería (cosas del retén y la tormenta ). Abandonados a nuestra suerte, nos presentamos en el principio de la subida con el cielo amenazante pero con una temperatura ideal para subir, de momento…
Ya avisó José Antonio que a partir de aquí se desatarían las hostilidades, y lo debía saber de buena mano porque él mismo se encargó de ponernos en fila a todos.
Cada uno buscamos nuestro sitio y subimos lo mejor que pudimos. El primer tramo es más tendido y entre los árboles se disimula el esfuerzo, pero al pasar del Km 6 la cosa se pone seria de verdad... Y entre el 7 y el 8 un tramo desprotegido con viento de cara sumado a las rampas más duras nos obliga a dar todo y a sufrir de lo lindo.
A partir del conocido Paso de los Lobos, a falta de 4 Km, la carretera empeora pero suaviza su pendiente. Hubiera sido perfecto si no fuera porque la tormenta nos trajo una mezcla de lluvia, niebla, rayos y truenos que ponían la nota “épica” al asunto.
Arriba, a unos 1700 metros, se puede imaginar el frío que hacía. Empapados y guarecidos en un pequeño tenado nos reagrupamos todos para hacer una foto “murapida” y para abajo.
La bajada fue durita, pasamos todo el frío que quisimos, alguno mordió la cubierta con los baches y hubo que parar. Cuando llegamos al Casarito estábamos completamente ateridos de frío y deseando pillar una subida para calentar algo.
Al final terminamos sobre las 21.30, con 50 Km en la hucha, calados hasta los huesos, con las piernas agarrotadas, pero contentos… ¡Manda cojones! ¡Para hacérselo mirar!
De agradecer las atenciones de José Antonio y sus colegas que nos recibieron estupendamente y tenían preparada para el final una macro-merienda con sus embutidos y su canesú.
Los chicos de Altimetrias.net tienen aquí el perfil de la subida.
¡Y ahora a por la Transmorucha!