Vicente Lagunilla, Tente: Autoprotección, autorrescate y rescate en actividades en el medio natural

Hay dos tipos de moteros: Los que han estado implicados en un accidente, o los que van a estarlo... Y la misma frase puede aplicarse a los montañeros.
Esta afirmación, vomitada así, de golpe, parece dura y produce vértigo; pero esta frase que nos comentó Vicente Lagunilla en Salamanca te hace pensar y recapacitar, se te mete cuajo adentro, por la entraña... Y, además, no le falta razón...



Este lunes 29 nos desplazamos hasta Salamanca capital para asistir a una actividad organizada por el GSM, Grupo Salmantino de Montaña, aunque creo que ahora se llama Club Deportivo Salmantino de Montaña. Se desarrolló en el auditorio del centro municipal Julián Sánchez El Charro, como las proyecciones que vamos a ver los viernes y que organizan los amigos de Trotaviernes
En esta ocasión fue una charla a cargo de Vicente Lagunilla, Tente, esa máquina de la montaña y el rescate, ese castellano-leonés que tiene un buen número de años de experiencia en el mundo de la montaña y que ha salido airoso de un buen número de ascensiones y aventuras en medio mundo: Alpes, Andes, Karakorum, Himalaya… Además, y para el que no lo sepa, en la actualidad tenemos la suerte de contar con él en el cargo de coordinador técnico del grupo de rescate y salvamento de la Agencia de Protección Civil de la Junta de Castilla y León.



Al llegar al centro municipal vi al amigo Chuchi (Jesús Nicolás Sánchez, que luego resultó ser el presentador de la actividad) en la puerta y nos pusimos a charlar. Estaban esperando a Tente, que no aparecía. ¿Estaría en un atasco? ¿Estaría perdido? Sabemos que en la montaña se desenvuelve como pez en el agua, pero ¿y en la ciudad? ¿Alguien tiene su teléfono para llamarle? Un momento un poco tenso...
De repente emergió a lo lejos, entre la oscuridad de la tarde-noche, enhiesto y paso firme, acercándose hacia la puerta con la mirada fija en el grupo... Un tío alto, espigado, con pinta de montañero de los de verdad, de los clásicos... Llegó tarde, con paso acelerado, la maleta con ruedas en la mano y un poco preocupado por la coyuntura.



La charla, Autoprotección, autorrescate y rescate en actividades en el medio natural, a mí me resultó un poco floja, y permitidme que me explique. Yo, sinceramente, esperaba algo más técnico, algo más potente, algo que me enganchara por la solapa del gabán y me agitara sin clemencia para decirme: ¡chaval, toma buena nota y no pierdas el más mínimo detalle! Pero gran parte de lo que nos expuso Tente yo creo que lo sabíamos un buen número de los asistentes que allí nos dimos cita. No digo que lo que nos contó estuviera mal, también es cierto que de vez en cuando hace falta que alguien nos lo recuerde, y más si es alguien de la categoría técnica, montañera y humana de Tente.
Cierto es que la prevención de riesgos en la montaña y en el medio natural es la asignatura pendiente para muchas de las personas que salen a la montaña o realizan actividades en el medio natural, pero sigo pensando que los que estábamos allí somos conscientes de este tema y el que más o el que menos se ha formado, y se sigue formando, sobre estos aspectos. Otra cosa es ese tipo de personas que salen de forma esporádica a la montaña y se creen que con llevar el móvil encima lo tienen todo solucionado; pero esa gente no estaba allí, esa gente sabe quién es CR7 y no quién es Tente Lagunilla...



Y como alguno de mis compañeros no pudo asistir y me ha escrito o llamado para preguntarme qué tal estuvo y qué contó, pues voy a intentar plasmar en este modesto blog algunas de las cuestiones que Tente expuso, y de las que yo me acuerdo. Otras tantas, como decía el propio Vicente Lagunilla, las tenemos automatizadas, interiorizadas, y las hacemos sin darlas importancia o simplemente sin pensar conscientemente en ellas. Voy a ver de lo que me acuerdo yo, varios días después, y si soy capaz de escribirlas aquí sin confundir términos o sin tergiversar ideas...



Su charla giraba en torno a los apuntes que, según él, tiene preparados para un curso más amplio, de unas cuatro horas, y que podemos estructurar en: Autoprotección, autorrescate y rescate; después también nos contó varios aspectos del grupo de rescate y salvamento de la Agencia de Protección Civil de la Junta de Castilla y León. En definitiva, formarse y tomar decisiones antes de salir para prever las necesidades o los riesgos de la actividad que queremos realizar, tomar las medidas y precauciones adecuadas para que ésta sea positiva y fructífera y, en caso de que ocurra algún incidente o accidente, actuar de la manera más segura y eficaz.



En cuanto a la autoprotección, eso que debemos hacer antes de salir de casa, habló de que no debemos olvidar preparar bien y con antelación la actividad o salida al monte, comprobar la meteorología en la zona (y si no es buena, renunciar a la actividad), analizar la dificultad física y técnica de la actividad y valorar si es adecuada a nuestra propia preparación física y técnica o la del grupo (¡cuidado con los grupos!), comprobar la idoneidad del equipo o el material en función de la época del año y el lugar al que vamos (¡no olvidar los porsiacasos!), marcar unas normas para llevar a cabo en la actividad, el típico no salir solo, madrugar y comenzar temprano, etcétera.
Recuerdo que hizo mención a una frase del tío Soria, el gran Carlos Soria con el que ha compartido varias expediciones: Es mejor ir a favor del día que contra la noche... Ya sabéis, ¡hay que madrugar! Es necesario salir con tiempo suficiente y mejor con un buen colchón extra que nos permita maniobrar en caso de que algo se tuerza. También apuntó que hay que guardar fuerzas para el regreso y si a las 13 horas no hemos realizado cumbre, o hemos alcanzado la meta, es mejor darse la vuelta...
El bueno de Tente también comentó una cosa que yo estoy harto de repetir entre mi gente: No es bueno compartir mochila. Lo correcto es que cada uno lleve la suya, aunque la actividad sea corta o breve, pues en nuestras actividades siempre estamos en la sempiterna cuerda floja y nunca sabemos si alguien se va a despistar en el mejor momento y estaremos en un problema cuando falte el GPS, el silbato, el botiquín, el cordino, el agua o el anorak de turno...



Si por desgracia ocurre algo, estamos en la fase de autorrescate, o cómo intentar sacar las castañas del fuego uno mismo o por los propios medios del grupo. Habrá que valorar la incidencia y actuar en consecuencia y en función del tipo de accidente, el número de implicados, el lugar... Aquí le doy la razón, como en casi todo lo que dijo, y es necesario llevar en la cabeza un buen número de recursos y conocimientos, sensatez y sentido común. Ya sabéis que yo soy partidario de que los que practicamos deportes, y más si se desarrollan en el medio natural, debemos ser fieles devotos de la formación, caminar siempre muy alerta y con un trabajo en las aulas que nos permita disfrutar con solvencia de las actividades que tanto nos gustan. No debe faltar un curso de primeros auxilios para intentar salir airosos de algunas circunstancias que nos pueden complicar la vida si los conocimientos son escasos, nulos, o erróneos... Un buen curso de orientación; recordad que de nada sirve llevar un GPS si no sabemos utilizarlo... Conocer el SPOT, los mapas, piolet y crampones, los elementos para rescatar compañeros en caso de avalanchas, protocolo de autorrescate, nudos...
Si logramos solventar el problema por nuestros medios, estabilizar al herido, encontrar el camino... pues continuamos y a disfrutar.



Pero si no somos capaces, finalmente habrá que recurrir al servicio de emergencias y a la fase de rescate. Memorizad, el que aún no lo tenga, el número 112 para llamar por teléfono. Perdón, no el 112 (ciento doce) sino, como él decía, el 1-1-2 (uno, uno, dos), que será más fácil de transmitir a alguien si no entiende nuestro idioma, si es un niño... Curioso apunte éste...
Aquí nos habló de la leyenda urbana de este número; y es que no tiene cobertura desde cualquier lugar, no. Sí es cierto que facilita llamar a través de los repetidores de todas las compañías telefónicas, tengamos contratada la que tengamos, pero es necesario tener cobertura. Si no es así, nos tocará buscarla... ¡Y se puede llamar aunque no sepas el número PIN del teléfono!
Y nos contó algunos detalles para colaborar con el equipo de salvamento y así facilitar que el rescate se desarrolle lo más rápido y seguro posible (cuerpo en Y, yes, para solicitar ayuda al helicóptero, tela o baliza para marcar el viento, despejar la zona para aterrizar, espejos o ropas llamativas para ser localizados, etcétera).
A través de varias fotos y vídeos vimos cómo trabaja el grupo de rescate, dónde están, algunas acciones que llevan a cabo... ¡Qué gran trabajo!
La charla estuvo aderezada con algunas fotografías y vídeos, y es que Tente, y su estupendo grupo de rescate, han estado en muchas batallas de rescate en la montaña.

Gracias al GSM por la actividad y a Tente por compartir su sabiduría y sus experiencias con nosotros.

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