Mis mejores fracasos: Annapurna y Dhaulagiri, por Carlos Soria

Mis mejores fracasos: Annapurna y Dhaulagiri. ¡Qué gran título!, Mis mejores fracasos, digno del mismísimo Fernando Beltrán.


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En ocasiones somos tan hipócritas que buscamos ciertos anglicismos o nombres rebuscados que nos hacen estar balbuciendo palabras sin saber exactamente qué quieren decir, ¡y nos quedamos tan anchos! Muchas veces somos así de tontos los humanos, con lo amplio que es nuestro vocabulario y lo rico que es el castellano.
Y aquí el tío Carlos, Carlos Soria Fontán, y su equipo han elegido un nombre que para nada es una fantasía y que se centra en una maravillosa realidad, acertando en el centro de la diana: ¡Mis mejores fracasos!; reitero mi pensamiento, ¡qué gran título!

Y es que ayer nos desplazamos hasta Moralzarzal, el tío Manjón, Joaquín, Carlos Elías y un servidor, para disfrutar de la proyección de Carlos Soria, ese buen alpinista y mejor persona, que cerraba las Jornadas de Montaña de Moralzarzal, ya en su séptima edición, y que llevaba por título el que he mencionado con antelación: Mis mejores fracasos: Annapurna y Dhaulagiri.



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Creo que todos los que leéis este blog sabéis quién es Carlos Soria, que cada vez más me parece que está rodeado de una inmensa aureola romántica, humanística y de buena persona. Pero bueno, por si alguien no lo conoce, puede visitar su web y sus perfiles en las redes sociales, y a modo de resumen podemos resaltar que, además de ser buena persona y tener la cabeza bien amueblada, es el único alpinista de la historia que ha escalado nueve montañas de más de 8.000 metros después de cumplir los 60 años y aún hoy, a sus 73 añitos, continúa aspirando a convertirse en el alpinista de mayor edad en hollar los 14 ocho miles (creo que le quedan el Kachenjunga, el Dhaulagiri, la cumbre principal del Shisha Pangma y el Annapurna). Pero bueno, tienes su curriculum montañero en su web, date una vuelta...


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Pues allí nos presentamos, en el Teatro Municipal ubicado en el maravilloso Centro Cultural de la localidad, un teatro que se quedó pequeño para escuchar a tan magna figura ante la avalancha de un buen número de montañeros y amigos que esperábamos deleitarnos con la proyección y la charla del bueno de Carlos Soria.
El tiempo se pasó volando, señal de que estuvimos muy a gusto. Nos mostró fotografías y vídeos de sus dos últimos proyectos: Annapurna y Dhaulagiri, además de contarnos mil aventuras sobre estas expediciones, los entrenamientos previos, detalles técnicos de la ascensión, condiciones meteorológicas que le obligaron (junto a su equipo) a darse la vuelta y abandonar el intento de llegar a la cumbre... Y todo eso con el tono de convencimiento que utiliza Carlos Soria y que, además de enseñarte espléndidas imágenes de parajes envidiables, te transmite el cariño por esas riquezas naturales, la defensa por los relieves montañosos y por todo el patrimonio cultural y humano que hay a su alrededor. ¡Es un personaje que estimula el amor por el entorno natural!, sinceramente.
La verdad es que uno se queda no sé cómo, con la cara de tonto, ante la grandiosidad del tío Soria y su actitud ante la vida. Carlos rezuma sabiduría, buen hacer, honestidad, objetividad (dentro de la subjetividad de todo ser humano), cordura, control, transmite una sensación de seguridad terrible, es capaz de recordar mil nombres y detalles... ¡Un gran hombre, un gran alpinista! Y sin dar importancia a las cosas, intentando quitar hierro al asunto y demostrando que disfruta con lo que hace.


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Después de las fotografías y los vídeos hizo subir al escenario a una buena parte de su equipo, a sus compañeros de batallas, algo que le halaga y refrenda lo que acabo de contar. Y allí estuvieron, dando la cara ante las 800 personas que allí estábamos (esta cifra es mía y es un cálculo 'a la ligera'), este elenco de monstruos tan grandes como él, aunque con menos años, para responder todos juntos a las numerosas preguntas del público asistente: Tente Lagunilla (Tente Facebookque escuchamos hace poco en Salamanca hablando de autorrescate...) y Sito Carcavilla (alpinistas y amigos personales de Carlos Soria, habiéndole acompañado ya a varias aventuras), Carlos Martínez (médico y alpinista), Dani Salas (Dani Salas Facebook) y Luis López Soriano (Luis López Soriano Facebook) (alpinistas y encargados de realizar las magníficas imágenes de foto fija y vídeo que nos han estado llegando continuamente a través de las redes sociales).

¡Muy grandes!



Y fuera de concurso, o fuera de lo propiamente relacionado con la charla, y siguiendo la línea de autocrítica que siempre utiliza Carlos, me voy a permitir una licencia o un consejo, lejos de ser crítica destructiva sino un apunte para intentar seguir sumando... Aprovechando la tecnología y los maravillosos técnicos de los que se rodea este proyecto, creo que sería muy, muy, muy interesante, valorar la opción de transmitir en directo las jornadas a través de internet. Somos muchos los que nos hemos desplazado hasta allí, con gusto, haciendo varios cientos de kilómetros para disfrutar en directo de esta actividad. Pero son un gran número los montañeros que no pueden asistir al evento (por lejanía o porque el aforo del teatro es finito) y quizá sería un modo más de acercar estas maravillosas jornadas, y la montaña en todo su ámbito, a la sociedad montañera del mundo.
Pero sólo es un matiz, por si interesa tenerlo en cuenta...
Y, cómo no, transmitir las gracias y la enhorabuena a los organizadores de las jornadas, a los patrocinadores y a la familia de Carlos, a todas las personas que hacen posible estas jornadas y, por supuesto, a Carlos y a todo su equipo por los retos que se marcan y por transmitirnos continuamente una visión particular, tan humana y de valores positivos, de la montaña y todo lo que la rodea.

¡¡A por el siguiente ocho mil, chavalín...!!