Salandar en el Curavacas (2.520), montaña palentina


La sección montaña de Salandar estuvo por tierras palentinas, en el norte, atacando una cumbre clásica: el pico Curavacas (2.520 metros). Eran los últimos cartuchos para gastar este año en el que el invierno ha sido muy seco y la nieve ha brillado por su ausencia...
El Curavacas, ese gran clásico de reputada fama montañera... Podemos decir que este pico, junto con el Espigüete, son las cimas más representativas del entorno natural de la Montaña Palentina.


En algunos entornos se la conoce como la montaña oscura o la montaña negra, por los pedreros de aglomerado verdinegro que cambian, dependiendo de la luz que proyecte el sol sobre ellos, tornándose más verdosa o más negra... Lo que sí está claro es que es una señora montaña, maciza, impresionante, de gran belleza, importante desnivel y una larga aproximación.



Un fin de semana estupendo donde Pepe, Manjón, Agus, Vegas y Juli tuvieron el privilegio de compartir experiencias, caldos y viandas, además de la cumbre de este gigante negro palentino.



El recorrido que nos lleva hasta la cumbre es de dureza considerable debido al desnivel que hay que salvar, ¡vaya gigante el Curavacas! La casa rural que sirvió de campo base salandareño está ubicada en la misma pista que parte desde Vidrieros, pueblo pequeño a unos 1300 metros, con no muchos vecinos, para ascender al pico. Este camino nos acerca a las faldas del Curavacas, se atraviesa el arroyo que baja del mismo Curavacas, se toma la pista que va paralelo al mismo en la margen izquierda y la cosa comienza a subir, subir y subir.



La montaña, impertérrita y majestuosa, siempre está delante de nosotros, desafiante, mostrando toda su grandiosidad. Según vamos cogiendo altura toca calzarse los crampones para atravesar distintas zonas de nieve, una nieve caída hacía pocos días y en no muy buen estado.
Lidiamos con un par de canales, ligeras trepadas y nos ponemos en la cumbre, ¡qué gran satisfacción!
Vestimos el vértice geodésico con una camiseta de Salandar y nos hacemos las fotos de rigor en la cima. Un poco de relax para tomar aliento y disfrutar de las magníficas vistas que ofrece esta cumbre, para emprender el descenso con cuidado, que la nieve no está en las mejores condiciones.
Un fin de semana extraordinario.
Podéis deleitaros con las fotos de Manjón, el  mi Juli, Vegas, Agus y Pepe.