Salandar: Integral estival de Mampodre

Los picos del Mampodre son un pequeño macizo montañoso aislado de otras montañas más o menos cercanas, y ubicado en el norte de España entre una zona de la cordillera Cantábrica y otra al Noreste de la provincia de León (comarca de la Montaña de Riaño).

Administrativamente, según la Wikipedia, pertenece a tres municipios de la comarca de la Montaña de Riaño: Maraña, Acebedo y Puebla de Lillo y desde 1994 está integrado en el Parque Regional de Picos de Europa.





Una vista aérea nos permite observar la gran cantidad de cimas en este territorio, muchas de ellas por encima de los 2000 metros (6 cumbres) y otras tantas secundarias. Normalmente las 6 principales, las que sobrepasan los 2000 metros sobre el nivel del mar, forman la que conocemos en el mundo montañero como ‘Integral de Mampodre’. Y por allí estuvieron miembros del club Salandar para intentar realizar dicha integral, en época aún estival (no había aparecido la nieve), con sus exigencias físicas si se quiere hacer de forma rápida, y con la intención de conquistar algunas cumbres secundarias y dichas cimas ‘principales’: La Polinosa (2159 m), Convento (2146 m), Cruz de Mampodre (2192 m), Cervunal (2168 m), Peña del Mediodia (2179 m) y Valjarto (2035 m).





Si se quiere realizar la ruta en una sola jornada, hay que madrugar y es fundamental gozar de una buena forma física (esta ruta al final acumula casi 19 kilómetros y bastante desnivel). Durante el itinerario no vamos a encontrar ningún cobijo excepto en la zona baja del valle. No es una actividad muy técnica, aunque hay varios pasos complicadillos, pero sí es exigente físicamente (si no se tiene buen nivel, experiencia y buena forma física, mejor no hacer esta actividad en estas condiciones). En cuanto a la hidratación, como bien sabéis los que frecuentáis Picos, no es sencilla; el agua está toda abajo, con lo que toda la ruta vas guardando y aún así con dos litros a finales de octubre pasad sed.
Como resumen rápido, nos cuenta Fernando que poco después de las 6 de la mañana ya estaban desayunando y ultimando preparativos para ejecutar la integral con garantías. Salieron desde Maraña en torno a las 8 con los frontales encendidos en dirección a La Polinosa. A las 3 de la tarde, parada técnica de 20 minutos para reponer fuerzas y rápido continuaron hacia el pico Azahara. Con regreso, de nuevo a Maraña, sobre las 7 de la tarde.





Mejor os dejo con las palabras del amigo Fernando que nos cuenta, de primera mano, la experiencia…


Hemos seguido el recorrido original del aperturista y ascendido a las cimas secundarias que nos quedaban al pie del recorrido. Teníamos la ruta estudiada sobre el papel, pero con la nocturnidad y por desconocimiento, el pico Cervunal lo ascendimos dos veces, ya que para hacer las 13 cimas hay que abandonar la ruta principal. Desvío que vimos, y fuimos conscientes del error en lo alto del pico, al que volvimos tras bajar y hacer 4 cimas. La Cruz, La Uve, Salamanquino y pico Convento.




De nuevo en el Cervunal y conscientes de dónde estábamos y los objetivos pendientes, ya sí fuimos dirección de La Graya y sus rapeles de 12 y 16 metros (cuerda instalada) para adentrarnos en las pedreras de Peña Bustil, que se iban entremezclando con pasto y algún que otro paso ‘con vistas’. 




Terminada la calcetinada rompepiernas toca bajar a lo mas hondo del valle por pasto para afrontar lo que puede ser la parte más comprometida de la ruta. Físicamente es donde se supera el mayor desnivel en la menor distancia hasta llegar al pico Azahara por unas interminables zetas que trazamos por la pedrera y posterior pasto que desde el pico nos enfilará en un subir y bajar de crestas, trepes y destrepes hasta el pico Mediodía. Entre medias, atravesando Peña Brava y el Crestón de los Cubos, tal vez, la cresta más expuesta y con más compromiso de todas las que hemos ido dejando atrás.




Una vez en el Pico Mediodía toca ir bajando hacia el Pico Valjarto, el último de los 13, por pedreras, zetas y algo de pasto. Aquí, como la bajada es incomoda, ‘y ya que estamos’, decidimos subir un pico que queda entre medias para ‘relajar piernas…’
Abandonado Valjarto, ya solo queda ir perdiendo altura entre pedreras y pastos para volver al valle de Maraña en una interminable bajada buscando la pista que nos lleva directos al pueblo.







Total, un día durillo y muy disfrutón con muchos picos ascendidos (casi perdimos la cuenta con la repetición del Cervunal y con tantas subidas y bajadas). Una ruta exigente físicamente y difícil de seguir hasta con GPS, no creo que viésemos más de 7 hitos en casi 20 kilómetros y no es una ruta frecuentada. ¡Cuidadín!



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[Fotos y track de Olegario ‘Yeti’ y Fernando Román ‘Fer’]

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