AJP y Club Salandar, ruta de senderismo por Vilvestre (Arribes del Duero)


El fin de semana ha estado espectacular, meteorológicamente hablando, invitando a no quedarse en casa y salir a disfrutar de la Naturaleza.



Un domingo más han sido varios los compañeros salandareños que se han dado cita en unos y otros lugares de Peñaranda para emprender rumbo a distintos parajes naturales y practicar las actividades al aire libre que tanto nos gustan.


Unos han estado disfrutando con las bicicletas todo terreno, dándole a los pedales por pistas o montes más o menos cercanos; otros han estado pisando nieve por Gredos y por la Sierra Madrileña (nos cuentan que hay buena cantidad acumulada y en bastantes buenas condiciones); y el gran grupo de Salandar emprendió viaje hasta la localidad salmantina de Vilvestre, en el Parque Natural Arribes del Duero, con el fin de desarrollar una nueva jornada de senderismo y disfrute en la naturaleza.


La ruta de Vilvestre ha sido sencilla, partiendo desde el mismo pueblo para finalizar en el embarcadero de La Barca. Un paseo que nos ha conducido por senderos encantados, o eso parecían al compartir estos bellos parajes una buena parte de la mañana con la niebla que otorgaba ese particular encanto a la zona, unos paisajes ya de por sí bonitos y privilegiados.
La Naturaleza, además de los escarpados y agrestes muros graníticos que acompañan al río encajonado, nos ha permitido contemplar almendros, naranjos, encinas, enebros...
También hemos visto curiosos y bellos elementos creados por la mano del hombre, como los caminos antaño cuidadosamente empedrados, las tenadas pastoriles con sus particulares formas, los molinos hidráulicos construidos con roca de la zona y mucho esfuerzo, las callejas entre hermosos muros levantados piedra sobre piedra que esconderán, estoy convencido, un buen número de secretos y conversaciones entre sus líquenes y musgos…


Un día espléndido para el senderismo y la conversación, y más cuando levantó la niebla para dar relevo al sol que, con sus rayos, nos condujo hasta La Barca, punto final de nuestro recorrido, un tranquilo lugar desde donde puedes quedarte obnubilado contemplando las tranquilas aguas de un Duero que se convierte en casi un lago con estas aguas embalsadas y que invita al sosiego, al bocadillo y al descanso.


¡Precioso Arribes!

Las fotografías que ilustran este post son de Vegas y Manjón. Puedes ver más a través de este enlace para las fotos de Vegas y este otro enlace a las fotos de Manjón.