Día de lluvia, ¡postre en buena compañía!



 
Domingo gris; tímidamente nos despierta el pausado tintineo de la fina lluvia que en todo el día no ha cesado de caer. Una música precaria y arrítmica que poco nos hace vibrar más allá de la cancela del umbral de casa.

Día de lluvia, esa que ciega y mancha los cristales y hoy nos mantiene recogidos, calentitos y hacendosos, en casa.


Tarde de horno, como a nosotros nos gustan estos días de lluvia, con su té, su chocolate, sus magdalenas, sus palmeritas de azúcar… ¡Y ya puede llover...!


¡Qué gran cocinera tenemos en casa!

Un disfrute más, para cuerpo y espíritu.