Con la BTT desde El Castañar hasta La Covatilla


Un año más recibimos (con alegría) la invitación del amigo José Antonio 'el Jariego' y el resto de Iberdrolos para subir con las bicicletas todo terreno a algún puerto de su zona de acción.


Este año en vez de realizar la subida anual a la Peña de Francia, que se estaba convirtiendo en una clásica, habían planeado subir a la Covatilla, ¡ese gran monstruo con rampas de 7,6% de porcentaje medio y 13,8% máximo!, en un acto de cortesía por parte del grupo de Iberdrolos de Sequeros que querían devolver la visita a los compañeros de Béjar.



La cita fue este pasado miércoles día 23 de mayo, habiendo establecido el punto de reunión en un lugar precioso, El Castañar, Béjar, a una hora bastante taurina, las 5 de la tarde.

Y como somos cumplidores no rechazamos la invitación. Allí nos desplazamos desde Peñaranda los amigos José Enrique, Ángel, Carlos Elías y Lillo, para encontrarnos con el Jariego y sus colegas Iberdrolos: de Sequeros: Javier Rivero (Javi Lagunilla), José María Poveda (Chema), Juan (Juanito), Bautista (Bauti), Alfonso (Busi) y el Jariego; de Salamanca: Vicente Gómez, Juan Carlos y Juan Machine; de Béjar: Jesús (Chuchi el gasolinero), Matías, Antonio, Pedro y Sebas.

Bajamos raudos y deseosos de los coches para vestirnos de toreros y montar las burras mecánicas. La faena de hoy iba a ser parda... Una vez reunida y preparada toda la cuadrilla, nos desplazamos hasta la famosa Plaza de Toros de El Castañar, esa que dicen está considerada como la plaza de toros más antigua de España. Foto de rigor, reunido el grupo en el albero, con el tío de la radio pulsando el botón de las cámaras digitales y dando el pistoletazo de salida...

Y nos disponemos a lidiar en el primer tercio... Un momento que todos llevamos bien, pues es una bajada alegre hasta Béjar, un dejarse caer que da lugar a la charla de unos con otros antes de recibir los primeros envites y quedarnos sin resuello al comenzar a subir por las pistas de la zona, pasando por el entorno de Palomares y después Navacarros... En algunas de estas zonas empinadas, con sus piedras, ramas, roderas, socavones... ya vimos que había dos tipos de maestros en estas faenas: de ciclotoreros a pie y de ciclotoreros encima de la burra... Entre subidas y piedras nos pusimos en el Alto de la Hoya, bien conocida esta parte del itinerario por los transmoruchos ya que es un paso de nuestra querida ruta aventurera...


Y a partir de aquí nos tocaba bregar con el tercio más duro... Cada uno a su marcheta, sube, sube y sube hasta La Covatilla (1960 metros). ¡Cómo se agarran las ruedas en esas cuestas!


La vuelta, por carretera y rápida como un rayo... Parece mentira, ¡lo que cuesta subir! y lo rápido y sencillo que se baja...
A petición del presidente, el respetable, maestros y subalternos, a modo de merecido trofeo, nos metemos en el último tercio de la faena, un tercio muy agradable y llevadero, con una estupenda merienda en uno de los establecimientos de El Castañar, al que estoy seguro de que volveremos y al que también os aconsejo que hagáis una visita pues merece la pena la gente y los productos que ofrece: La venta del Bufón. La atención espectacular, el trato muy amable y la merienda exquisita... Embutido, montaditos de lomo, tortillas, croquetas de boletus... con sus cervezas, refrescos...

Una jornada completita, muy interesante y enriquecedora, sí señor, ¡y subiendo un puerto de primera!  ¡Gracias a los Iberdrolos por la invitación!


Las fotos que dan color a este post son de Jesús, Chuchi el gasolinero, que además de guiarnos, iba realizando fotografías, videos y rodaba en esas empinadas cuestas como un tiro, ¡vaya león!