El día que estiren Galicia…

Estas vacaciones de Semana Santa las hemos pasado en muy buena compañía, con un buen puñado de extraordinarios amigos, en Tronceda, en la Ribera Sacra de Orense, cerca de Castro Caldelas.


En esta zona uno, que es como es, podría perderse durante varias horas paseando plácidamente entre centenarios castaños, de esos que casi es más fácil saltar que rodear, disfrutando de ese Sil encajonado, de las vistas de los pueblos y los montes que parecen jorobas de camellos que se suceden en el horizonte, de los estéticos y laboriosos sembrados en terrazas, de los ricos caldos, de las costumbres y tradiciones, del románico, el gótico, el barroco…

Estuvimos disfrutando en los dos alojamientos que ha rehabilitado ‘el monitor’, de la amabilidad y estupenda acogida de Jose y Celia, cuya historia es fascinante y yo no sería capaz de resumir aquí. Hay que compartir con ellos algunos momentos, a buen seguro quedarás encantado, para conocer su forma de ver la vida y disfrutar de la misma. Pero esa es otra historia…
Además de algún que otro paseo, compramos un espléndido queso de cabra a Tierra, alguna vica, aguardiente... Y recorrimos varios miradores, monasterios como el de Santa Cristina (en Parada de Sil), el castillo de Lemos y su museo de arquitectura popular en Castro Caldelas... También fuimos hasta Orense capital, para dar un paseo y disfrutar de sus baños termales al aire libre: Termas da Chavasquería. ¡Una gozada para cuerpo y mente!
Unos días estupendos para compartir con buenos amigos. Unos días estupendos, para grandes y pequeños.

Podéis ver algunas fotos de Álvaro Manjón y de Miguel Manjón: ruinas de Tronceda y alrededores, Ribera Sacra y monasterio, casa de Jose y su palleira.
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