¿Enfermos, maduros, soñadores, humanos, sociales...? ¡Qué sociedad, oiga!


¡Qué cenutrios somos!

Parece mentira que desarrollándonos en la sociedad moderna, libre y globalizada en la que nos ha tocado vivir, CONVIVIR, aún haya algunas personas creyéndose superiores a los demás por la sencilla razón de haber nacido en un país u otro, por ser más blanco que negro, o por ser más occidental que oriental, más caucásico o indio o africano… ¡Qué cafres! ¡Qué torpeza! Viendo el vídeo que adjunto en este post (te recomiendo que lo eches un vistazo; sacarás muchas conclusiones, seguro) me cuesta creer que algunos jóvenes piensen y sientan realmente lo que dicen, consideraciones anacrónicas, añejas, poco humanas, retrógradas… eso de la bella y la bestia, no en las pantallas y la ciencia ficción, sino en la realidad, en la vida cotidiana.

Evidentemente es fácil pensar que hay más factores que nos separan o dividen en lugar de unirnos; pero realmente tenemos, COMPARTIMOS, muchas más pequeñas, y grandes, ‘cosas’ con otras nacionalidades de lo que podríamos pensar…

¿Qué camino queremos forjar? ¿Apariencias o realidades? ¿Deseos o evidencias? Fácil no es, necesario tampoco, establecer un perfecto mundo de hadas, pero nuestro planeta, en presente y futuro comatoso, pide auxilio… Cuesta pensar que hay gente buena. Parece que estamos inmersos en un laberinto esperpéntico, quijotesco, ¡o sanchista!, vaya usted a saber, donde los violentos pueden campar a sus anchas y nadie es capaz de echar el freno. Más nos valdría ser más compañeros, más humanos, reflexionar, unificar y aclarar ideas en la cabeza, o en el corazón, y menos rivales e intolerantes.


Hasta que no seamos capaces de cambiar de mentalidad y de actitud, no vamos a evolucionar como PERSONAS, y seguiremos con guerras y contra guerras, dando tiros, estrellando camiones contra mercados, coches contra indefensos grupos de personas… 


¡Qué barbaridad!