Senderismo por Siete Picos y el Camino Schmid, Salandar


Este fin de semana los amigos y compañeros del Club Salandar estuvimos por la sierra de Guadarrama.

De la mano de los socios Emi y Carlos seguimos un itinerario que enlaza las cumbres de Siete Picos y el Camino Schmid.

Grandes y pequeños disfrutamos de esta ruta circular que presenta dos caras bien distintas. La ida se realiza por la cresta rocosa de Siete Picos para disfrutar de las vistas, y se vuelve cómodamente a media ladera por la sombreada umbría, siguiendo el camino Schmid.
El autobús de Toursan nos dejó en el puerto de Navacerrada, de donde iniciamos la ruta, junto a la pista del Telégrafo hasta alcanzar la cuerda. Nos recibió con una pequeña subida, fuerte pero corta, caminando por un sendero en cuyo primer tramo abundaban las rocas.
Después, en un día soleado donde de vez en cuando nos sorprendía gratamente una ligera y fresca brisa, seguimos por la cuerda de las montañas enlazando un pico con otro.

Una vez llegado al último pico, bajada por un sendero empinado hasta collado Ventoso y su fuente, para luego regresar hasta el camino Schmid.
Una jornada interesante, sí señor.



Y como dice nuestro compañero Eutiquio:
Fue un día estupendo para hacer senderismo. El tiempo nos acompañó. La temperatura fue muy agradable durante todo el día.
Iniciamos el comienzo de la ruta sobre las once de la mañana, después de habernos tomado un cafetito al bajar del autobús.
Empezamos el día con tranquilidad ya que en esta época del año tenemos muchas horas de luz y la ruta no era muy larga.
Entre piedras y más piedras comenzamos recorriendo la ruta de los Siete Picos parando a cada momento para disfrutar de las vistas que se nos brindaban a nuestro alrededor y que el día tan claro que tuvimos nos propiciaba.
Hacia la vertiente Sur se apreciaban las cuatro torres que destacan sobre la ciudad de Madrid. La Bola del Mundo se divisaba perfectamente en lo alto de Navacerrada.
Se podía seguir con la vista toda la línea que marca la sierra de Este a Oeste.
Aprovechamos también la ocasión para bautizar en este lugar a nuestro compañero, y conductor del autobús, Jaime, que casi siempre nos lleva a todas las rutas que salimos y que se le ha pegado esto del senderismo. Se propuso acompañarnos para pasar el día andando con el grupo. Ya, en alguna otra ocasión, ha hecho rutas con Salandar y por eso decidimos que debíamos bautizarlo como uno más del club.
Se realizó la ceremonia del bautismo en el último pico, al que subimos unos pocos del grupo para inmortalizar el momento. No se arrepintió, al revés, al final de la tarde comentó que había sido un día extraordinario, de esos que hay que repetir.
Después del bautismo y tras un descenso, un tanto brusco y pendiente, llegamos a Collado Ventoso donde nos pusimos a comer porque ya era la hora.
Hicimos la comida muy pausada y tranquila, hasta tuvimos un ratillo para sestear tranquilamente, a los que nos gusta esta buena costumbre.
Después de una hora empleada para comer... tomamos el camino Schmid en suave descenso. Como teníamos todavía mucha tarde, decidimos prolongar un poco más el trayecto y variar hacia la izquierda en un ramal de la ruta que nos llevó hasta el puerto de la Fuenfría. Llegamos al lugar y tras mirar unos paneles informativos de rutas del entorno,
bebimos y repusimos agua en una gran fuente y volvimos siguiendo nuestros pasos hasta enlazar de nuevo con el camino Schmid.
Fue un paseo relajado y tranquilo el de regreso. Estábamos de vuelta, alrededor de las seis, en la estación de esquí de Navacerrada donde iniciamos la ruta.
Allí nos esperaban unas cervezas que nos tomamos tranquilamente en la terracita de una cafetería. El sol hizo agradable también este último momento antes de subirnos en el autobús para volver a casa.
Salimos casi a las siete para Peñaranda y poco antes de las nueve terminamos la jornada.

Aquí tenéis unas fotografías del amigo Eutiquio y de Miguel Manjón.