Arribes del Duero salmantinos: ruta de los alcornocales y las chiviteras

El domingo 20 de abril, después de esta semana lluviosa y con predicciones que auguraban agua, socios y amigos del Club Salandar y la Asociación Juvenil Peñarandina nos desplazamos desde Peñaranda de Bracamonte hasta Aldeadávila de la Ribera, pasando a recoger a los compañeros de la capital charra, para realizar una ruta por los arribes salmantinos: ruta de los alcornocales y las chiviteras (Aldeadávila de la Ribera-Llano de la Bodega).

Por lo que me cuenta Carlos Elías, la ruta de ayer resultó espectacular. Para su gusto, el día perfecto. Puede que para ciertos compañeros de ruta resultara un día un poco incómodo, por el viento y la lluvia, que apareció en algunos momentos… pero a cambio tuvimos un espectáculo visual de primer orden. En días como éste, cuando la lluvia deja paso al sol, que se cuela entre las nubes, explotan todos los tonos de verdes que se pueden ver en las zonas de ribera, rodeados por una vegetación exuberante en plena primavera y todo recién lavado por el agua.

Un 10 para Elías, pues la elección de la ruta nos ha permitido disfrutar de senderos poco transitados (sólo encontramos a un cabrero) y que nos muestran el autentico y agreste paisaje de Las Arribes, vistas nuevas del cañón que forma el río y una vegetación digna de otras latitudes "más regadas".

Os dejo el comentario de Carlos Elías.

La ruta la comenzamos en Aldeadávila de la Ribera, saliendo desde su plaza mayor, en dirección al regato de la Chaina y el paraje del Rupitín. Hasta aquí una pista que nos va metiendo dentro de Las Arribes, todo bajada con vistas impresionantes del río. Enseguida un sendero hace más entretenido el paseo con sus zig-zag y sus balcones sobre el agua. A partir de aquí la vegetación es abrumadora por su variedad y color, a tramos en forma de bosque galería, los regatos bajan desde la zona alta con bastante agua,...

El sendero nos lleva a una zona conocida como los Llanos o Túmbaros, donde la inclinación del cañón cede un poco y permite una zona amplia para comer. El sitio es precioso, formando una plataforma a pocos metros del nivel del agua. Lástima que la lluvia no nos permitiera disfrutar más tiempo de este lugar, hubo de ser una comida con cierta urgencia. A pesar de esto se nota que estamos a poco más de 300 metros sobre el nivel del mar, pues la temperatura es estupenda y a tramos tenemos que ir en manga corta (cuando no llueve).

A partir de aquí no queda más remedio que recuperar todo lo que hemos descendido y si para bajar lo hemos hecho cómodamente de forma tendida, ahora la subida será de un tirón por el lugar conocido como Monteelpuerto.

Con menos trabajo del esperado, seguramente habrá otras opiniones distintas, nos colocamos en la zona alta de Las Arribes, en un tramo del PR que desde el pueblo conduce al Picón del Felipe. Este tramo ya tuvimos la oportunidad de hacerlo el año pasado durante la ruta anual que organiza el ayuntamiento.

Este sendero nos lleva al famoso Picón, que sorprende a los que no lo habían visto nunca con sus espectaculares vistas sobre el salto de Aldeadávila. Aquí la lluvia dejó el juego que tenía con nosotros y definitivamente descargó con ganas, por lo que el camino hacia el Llano de la Bodega y el autobús fue pasado por agua.

En definitiva, estupendo día de senderismo por una zona salmantina que a mí me sigue sorprendiendo y de la que nos queda mucho por descubrir. Dentro de ese impresionante cañón que forma el Duero, hay infinidad de "micro paisajes" escondidos, que sólo metiéndose dentro de ellos podemos apreciar en su totalidad.

Si picas aquí verás algunas fotos de Eutiquio, si picas aquí verás las de Carlos Elías y en este enlace tienes las de José Antonio (muchas gracias a los tres).