La excelencia en la gastronomía, y más allá: Ferran Adrià


Ayer estuvimos en la Universidad Pontificia de Salamanca para ver, y escuchar, a Ferran Adrià. ¡Un genio!
Un personaje peculiar, acostumbrado, desde hace tiempo, a darse baños de masas que le idolatran, y a esconderse en cuanto puede del gran circo que en ocasiones rodea el mundo del que es, o eso dicen, el mejor cocinero del mundo… El número uno. ¡El gran chef! Un ídolo para muchas personas. Un hombre que ha trascendido esa figura de mentor-aprendiz en diferentes escuelas, ciudades y países. Recibido y atendido siempre con honores, modelo de calidad para un buen número de cocineros de infinitos restaurantes del globo terráqueo.
Un genio dentro y fuera de la cocina, ya os lo digo yo, ¡qué le conozco lo justo!
Ahora, ayer intuí que está cansado. O enfadado. O, simplemente, no tuvo un buen día por la capital charra… ¡Vete tú a saber!, que es un genio, pero también es humano… Un humano con una borrasca de ideas en la cabeza que se le va a salir por la cuenca de los ojos… Debe ser polifacético, caótico pero con objetivos organizados, con gran personalidad, pericia y temperamento, y estoy convencido de que podría haber sido un gurú de cualquier disciplina… ¡Es lo que tienen los grandes talentos!


Innumerables son las instituciones y compañeros de profesión que le ubican en un pedestal, un pedestal de los altos. Y en esta ocasión venía a Salamanca de la mano de Telefónica y Disney a promocionar un libro y una APP. Además, con su, no sé si llamarlo espectáculo: 'Tu cuento en la cocina', con el que pretende, o eso dicen, fomentar hábitos de alimentación saludables, despertar el interés para que los niños se acerquen a la cocina y que las familias se reúnan no solo alrededor del mantel sino también de los fogones. Interesante, la verdad… Aunque no sé si lo conseguirá, él y su equipo, si en todas las ciudades que visitan el acto es similar al de Salamanca.


Adrià, un crack. Aunque tendría que intentar hablar más despacio para que se le entendiera mejor y así llegar a más gente… Este artista, con aspecto de hombre corriente y moliente, con arrugas que indican lo mucho que debe haber trabajado, debe tener un volcán en la cabeza en continua erupción. ¡Vaya universo convulso, Adrià! No paró de hablar y de moverse, salvo cuando le interrumpían desde el escenario para indicar algún apunte sobre la APP, etc.
Entre idas y venidas, pasillo arriba, pasillo abajo, sembró, en un verbo, mil y una dudas y preguntas entre el público asistente, mil y un interrogantes que propiciaban perlas de silencio y confusión en el ambiente. ¡Fantástico!




En cuanto al espacio donde se desarrolló la actividad, un cero. ¡No tendremos lugares bonitos, acogedores y espaciosos en Salamanca! Pues parece que no… Nos acomodaron, por llamarlo de alguna manera, en un frío y oscuro pasillo de la Pontificia, empezó tarde, se quedaron fuera muchos de los invitados. Estando todos, tanto público como familias invitadas a cocinar, y los medios de comunicación o técnicos, más apretados que las sardinas de una lata. Un cero…


Y otro cero para la gestión y coordinación del acto. No sé quién sería el jefe de protocolo, pero ayer no se ganó el sueldo… ¡Vaya desorganización, oiga!

Eso sí, Ferran Adrià, un genio…