Sierra de Quilamas: El CS y la AJP en el Cervero





¡¡Y al final nevó…!!

Parece que los artistas del Instituto Nacional de Meteorología van acertando cada vez más y mejor… Últimamente no fallan. Si dicen que nieva, es que nieva.

¡Estupendo!

Lo que hace falta es que haya nevado en abundancia por la sierra, ¡y que podamos disfrutarla!

La ruta del domingo 19 por la Sierra de las Quilamas, desde Escurial de la Sierra hasta el Cervero y regreso por Linares de Riofrío, resultó estupenda.

A las ocho de la mañana seguro que todos pensamos aquello de “con lo bien que estábamos nosotros en la cama…”, pero estoy convencido de que ninguno de los compañeros y compañeras de ruta se arrepintió de haberse levantado.

Emprendimos viaje desde Peñaranda para recoger a los compañeros de Salamanca (era el cumpleaños de Sonia y la cantamos el cumpleaños feliz cuando subió en el bus, ¡qué emoción!).

¡Nos vamos para Las Quilamas!

La sierra se veía cubierta y el cielo cada vez estaba más oscuro. Las laderas a ambos lados de la carretera iban tiñéndose de blanco, como consecuencia de la nieve caída horas antes… ¡Suspense y silencio! ¿Podremos hacer la ruta?

Después de un cafetito en Escurial, pueblo pequeño y de vecinos agradables, nos pusimos a andar bajo una fina lluvia que por momentos se tornaba en nieve. Duró poco y el cielo comenzaba a clarear. ¡Qué suerte!

Rápido encaramos la pista que nos llevaría hacia arriba, a la búsqueda del Cervero, ese que las nubes estaban escondiendo. Comenzamos una plácida y tranquila marcha aderezada con múltiples charlas. ¡Vaya multicanal variotemático!

A ratos nos nevó, pero el resto del día estuvo tranquilo, e incluso salió el sol. Conforme ascendíamos el paisaje nevado aumentaba, tanto en espesor como en extensión. Era una sensación agradable el ir abriendo camino por la nieve virgen de los caminos. La zona estaba preciosa; las figuras que la vegetación formaba bajo el peso de la nieve o las esculpidas por el viento y el hielo eran dignas de admirar.

Pudimos disfrutar de una ruta sencilla y enormemente agradable, nos deleitamos de un agradable paseo por un paisaje nevado que llegaba a embelesarnos. ¡Vaya gozada!

Evidentemente, no nos encontramos con nadie, por lo que disfrutamos de la sierra para nosotros solos.

Estuvimos comiendo en el conocido como refugio de ICONA (no sé cómo se llamará hoy), compartiendo caldos, viandas, café calentito, aguardientes y chocolates. ¡Vaya sibaritas…!

Invertimos casi seis horas y recorrimos unos 19 kilómetros. Están llevando a cabo limpieza de caminos, obras en pistas y caminos de concentración… Aquello está lleno de caminos. Otro día volveremos con las btt, que la zona merece mucho la pena.

Pues nada, que como habrás podido deducir, lo pasamos genial. Una pena que no se animara más gente.

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