Ruta invernal por Gredos con ‪@clubsalandar y @AsociacionB612



Foto del amigo Vegas

Casi una veintena de salandareños nos hemos desplazado este fin de semana hasta el macizo central de Gredos para disfrutar de la nieve caída estos días de atrás.




La verdad es que por estos barrios ‘del Central’ no ha caído tanta nieve; el gran manto blanco ha decidido asentarse en nuestras montañas más al norte. Es lo que tiene el capricho de la meteorología y la Naturaleza.






Pero después de tanta nieve vista por televisión y de anunciar esta ventana de buen tiempo, solecito aunque fresco (8 bajo cero), nosotros hemos salido de Peñaranda a galope casi como otrora hicieran, en otros campos de batalla, aquellos grupos de árabes espoleando caballos de pura raza y sujetando fuertemente sus falconetes o espingardas. Cambiando, eso sí, las armas de aquéllos por nuestros cascos, piotet, crampones y demás trastos de torear en el hielo.






Una mañana excepcional, ¡quién lo iba a decir después de la semanita que hemos tenido!, para disfrutar y adentrarse en este conocido terreno de Gredos, un territorio que con tanta nieve recién caída y las innumerables formas de comportamiento de la capa de hielo que hay debajo de ésta, lo convierten en una jungla helada, casi como si no estuviera cartografiada, al menos en las mil formas de comportamientos de estos elementos en cornisas, cumbres y canales. ¡Es lo que tiene el invierno y sus manifestaciones en montaña!





Y como la formación es importante, fundamental, llevamos a cabo la parte práctica del curso de ‘Técnicas invernales y nivología’ que hemos realizado desde el Club Salandar (‪@clubsalandar) y la Asociación B-612 (@AsociacionB612). ¡Qué mejor lugar que las laderas de nieve dura de Gredos! Por cierto, qué daño están haciendo las raquetas… Cada par vendido debiera llevar un curso de cómo, ¡y cuándo!, utilizarlas…




Un gran día, con ascensión al Morezón por dos vías distintas, una normal por la cresta después de subir hasta Barrerones y otra, sin complicaciones, por la ‘Canal de Lillo’, que estaba en óptimas condiciones.




Fantástico. Gredos, con su no siempre usual simpatía, o sí, nos atendió como a unos marqueses, compensando el madrugón, la espera y la caminata.




Sigo pensando que las mejores vistas del Circo de Gredos son las que nos regala el Morezón. Y más estos días en los que hay poca gente por aquellos lares y los misterios, la paz y el sosiego de esas cumbres heladas, las alturas, los volúmenes, el silencio… nos regalan grandes remansos de quietud que casi paran el mundo. ¡Qué maravilla!

Si quieres ver más fotos: las de Miguel Manjón, las de El mi Juli (como las tres siguientes)