Donde te lleve el viento: música, TIC, jóvenes y montaña (Gredos)



Si usted no está preparado para equivocarse, nunca llegará a nada original.
Sir Ken Robinson.



En cierta ocasión escuché decir a Elena Alfaro algo parecido a: 'Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas'. ¡Y tiene razón! Y la tomamos la palabra, ¡y nos pusimos manos a la obra!

En estos tiempos que corren la Tierra padece de muchos males, quizás demasiados, que afectan a la propia Naturaleza y a nosotros mismos. Muchas son las personas que además se dejan absorber por el sofá, engullidos por la pasividad y la monotonía del día a día, paralizados física y mentalmente... Creo que, al menos en muchos sentidos, no es nuestro caso; somos un poco lagartijas, del género que mi señora madre llama 'culo inquieto'. Y como el movimiento se demuestra andando, os voy a medio contar la última... Y digo medio contar, porque transmitir lo que vivimos en la última batalla por Gredos es, sencillamente, imposible.
¡¿Qué habría pensado el caudillo musulmán Muhammad Ibn Abí Amir, conocido como Almanzor o "el Victorioso", cuando otrora subía por los parajes del macizo central de Gredos para conquistar la Plaza del Almanzor, si hubiera visto a casi un centenar de personas cargando cuesta arriba con un buen número de pesados instrumentos musicales...?!
¡Están locos estos romanos!
Y es que este fin de semana hemos subido hasta la Laguna Grande de Gredos con casi 100 personas (datos técnicos de la ruta de senderismo). Y entre esa gran cuadrilla, un nutrido grupo de jóvenes músicos, entre 14 y 18 años, como principales protagonistas y con la intención de ofrecer un pequeño concierto a la Naturaleza. Algo, a buen seguro, inédito y bonito...

Nuestra aventura, nuestro reto, viene desde principios de año cuando, por casualidad, cayó en mis manos una bonita historia con tintes montañeros, musicales y cargada de grandes dosis de valores, amistad y emotividad (Música y montaña). La compartí a través del blog y, posteriormente, con los amigos Belén y José Enrique. Mi intención era llevar a cabo algo similar, con sus hijas, que son músicos, en algún pico de nuestro querido Gredos.
Y a partir de ahí la madeja se fue liando, y desliando... Y lo que al principio iba a ser una actividad entre cuatro amigos ha resultado ser un macro proyecto de colaboración entre entidades y asociaciones, con tintes montañeras, tecnológicas y musicales, y con casi medio centenar de jóvenes músicos como grandes protagonistas. Un encuentro con energía...



Sin ser una macro estructura en lo físico, sí en lo motivacional, pusimos la maquinaria en marcha. Y nos dimos cuenta de que, efectivamente, no hay cosa que pase más rápido que el tiempo, y después de varias reuniones previas, opciones y posibilidades barajadas, charla informativa con menores y mayores, papeleos varios, seguros, permisos, contratación de autobuses y solicitud de ayuda a algunos amigos, llegó el día por todos esperado.
Y con el mismo entusiasmo que los jóvenes de la banda de música Felipe Espino acogieron la idea, así iniciamos la aventura en Gredos este pasado domingo, bajo los rayos de un sol abrasador que se había propuesto iluminar nuestra jornada.
Daba gusto ver a los jovenzuelos bajar del autobús con esa sonrisa en la boca. No sé si serían conscientes de lo que íbamos a realizar, algo inédito en estas tierras, con los jóvenes músicos, y a buen seguro espectacular. ¡De poner los pelos de punta!



Intentando no meter mucho ruido y divididos en grupos comenzamos la andadura por esa calzada pétrea que acoge a los que aparcamos en esta plataforma, intentando mantener un ritmo llevadero que no nos mermara en exceso y que nos permitiera, a la vez, disfrutar del paisaje y del sin fin de bichos y plantas que cohabitan en este macizo central de Gredos. Y poco a poco, casi sin darnos cuenta, nos vimos cruzando el puente de Prado Pozas, la fuente de Cabadores (o Cavadores) y nos recibió el mirador de Barrerones. ¡Grande ese imponente Circo glaciar de Gredos rodeado de graníticas paredes y su laguna al fondo! ¡Qué vista panorámica más espectacular nos regala este mirador natural!
Bajada alegre, risueña y casi saltarina (para algunos) que nos dejaría a los pies de las frescas aguas de la Laguna Grande. De aquí al refugio Elola fue coser y cantar, y en las verdes praderas de alrededor pudimos sosegar los cuerpos, reposar los instrumentos, refrescar las piernas y dar buena cuenta de las viandas que habían tenido cabida en las mochilas.
¡Qué nervios, ya iba llegando la hora!
Tuvimos un poco de tiempo libre, y después de probar las gélidas aguas del charco de La Esmeralda, comer a la orilla de la Laguna Grande, lanzarnos bolas de nieve ¡en pleno verano! como si fuéramos niños... comenzaron a destaparse las cajas de Pandora musicales y a emerger un sin fin de brillos multicolor bajo los duros rayos del sol despedidos aleatoriamente por un buen número de metales. El gigante anfiteatro natural, pétreo y coqueto, comenzó a tornarse en un improvisado escenario de conciertos de lujo que ya le habría gustado compartir al mismísimo Vivaldi.

Y a partir de aquí todo fue disfrutar del impresionante entorno y de las piezas musicales que los jóvenes músicos de la Asociación Musical Felipe Espino, dirigidos por Julián, tuvieron a bien hacer sonar con gran entusiasmo.



La verdad es que para muchas personas la música es lo que da sentido a su vida, o forma parte de su educación en una gran medida y, por extensión, de su vida. Dicen que la música lleva acompañando al ser humano desde la Prehistoria, desde los rituales más primitivos. A mí me resultó algo absolutamente gratificante, en ese entorno, esas notas flotando en el aire de Gredos... No me extraña que para muchos este arte sea una forma de vivir, una forma de sentir y de expresarse. Ha sido un modo de comunicarse con la Naturaleza, con el Hombre, con el más allá... y de acercarse momentáneamente a la felicidad.
Fue un momento de disfrute, de poder mirarnos a la cara, sin pensar, sintiendo...
“¡Qué grande es la música!”
“¡Qué grande este proyecto”





Éste es el recorrido de la ruta estival de ese día, gracias al track del GPS y a Wikiloc.

Aquí las fotos de Joaquín, José EnriqueManjón, Juli y mías; y también tenéis un pequeño vídeo (YouTube o Vimeo) a modo de adelanto y, en breve (¿?) esperamos poder presentaros un vídeo a modo de documental. Pero esa es otra historia que se irá forjando en el CITA...


Donde te lleve el viento. Jóvenes, música, TIC y montaña from Lilloman de la Pradera on Vimeo.

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Esta actividad forma parte de un proyecto de relación y colaboración entre entidades y asociaciones: Donde te lleve el viento.
Organiza:
- Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas, CITA.
- Asociación Musical Felipe Espino de Salamanca.
- Asociación B612, Salamanca.
- Club Salandar, Peñaranda de Bracamonte.
Colabora:
- Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León.
- Parque Regional 'Sierra de Gredos'