Escalada en el Urriellu (Picos de Europa) | Salandar

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Varias son las veces que hemos viajado a Picos de Europa y más aún los momentos que hemos pasado contemplando, en fotografías, las mágicas paredes doradas o rojizas de este emblemático Picu Urriellu. El Picu, o Naranjo de Bulnes como le llaman otros.


Y en la cabeza de muchos de nosotros siempre hemos tenido luz para ese desvelo que nos transportaba hasta su cima. Un lugar, su cumbre, al que únicamente se accede escalando.
Y es que el Picu, en el mundo de la montaña, es un clásico entre los clásicos.
Y para nosotros, que no somos habituales de la escalada, tiene un plus peregrino que en ocasiones te sabe agrio y en otras muchas, se torna bien dulce.
Hace meses, en una de las rutas de btt por Malpartida, el tío Manjón, con una frase que quedó en el recuerdo de todos, nos embaucó en esta empresa montañera... ¡Y allá nos hemos ido!
Tras varios meses de reflexión y días de entrenamiento de la mano de José Antonio 'el Jariego', nos plantamos en el refugio del Urriellu. Subimos desde Pandébano, unos de día y otros de noche; una subida que, a buen seguro y por distintos motivos, no dejó indiferente a nadie.
Cena rápida, a las literas sobre las doce y media de la noche y en pie a las cinco y media. ¡Estamos sobraos!, que diría Vegas. Había que madrugar para estar pronto a pie de vía. Y así fue; cuando llegamos allí, en medio de la noche, no había nadie más que nosotros. No tardaría mucho el lugar en convertirse en una procesión de escaladores deseosos de poner sus pies en la cumbre. Y el primero de los visitantes, después de nosotros, fue Chamoso, con dos clientes. ¡Vaya fenómeno, parece una lagartija! El día anterior estuvimos hablando con este paisano que ejerce de guía por Picos. Y en la pared, nos pasó en la segunda reunión... ¡Y es que nosotros éramos cinco y él, una máquina!
La subida desde el refugio hasta la base del Picu es una aproximación que bien te sirve de calentamiento. Y es que el sendero de zetas y pedreros de la canal de la Celada está bien empinado y hay zonas que escurren que no veas. Es una aproximación de una hora, más o menos, a buen ritmo. Es dura y es parte del precio.
Con las luces de las frontales y algo de la creciente luna nos fuimos acercando hasta el inicio de la vía. ¡Qué curioso!, tuvimos que apagar varias veces las linternas frontales para, por su silueta, adivinar dónde estaba el punto de inicio. ¡El Jariego es un fenómeno!
¡Madre mía! Sólo el mirar la inmensa silueta del Picu reflejada en la tiznada oscuridad de la noche ya te provocaba mil y un pensamientos. Y es que son 155 metros de escalada, más otros tantos de trepada desde el anfiteatro.
La vía elegida, no podía ser otra que la Sur directa o de Los Martínez. De grado, V-, según dicen los entendidos, aunque a alguno de nosotros nos pareciera un 7a+.
Para subir fueron cinco largos de cuerda más una trepada desde el anfiteatro. Entre la información que he encontrado por la Red y lo que yo viví, os los resumo así:
- 1º largo(V). Todavía envueltos en la oscuridad de la noche y con la frontal encendida, hacemos una entrada durilla en la vía, con unos 15 metros de escalada con presas que llaman de tubo de órgano, todo vertical, hasta la primera reunión. José Antonio trepa de primero, con sus friends, fisureros y cordinos diversos, ¡un artista! Carlos Elías y Miguel detrás, después Sánchez y un servidor. Bueno, me pareció un largo accesible, teniendo en cuenta, por lo leído, que el inicio iba a ser lo más difícil. Aquí nos damos cuenta de que ya no hay marcha atrás.
- 2º largo (IV+). Desde la pequeña reunión, aún con frío, salimos hacia la derecha, en uno de esos momentos en los que te preguntas '¿por dónde?' Y es que hay que alargar el pie hacia una fisura y decir '¡ahí voy!'. En estos momentos uno se da cuenta de lo bien que funcionan los pies de gato. Fisura arriba buscando el terreno más asequible y fácil; recogemos los trastos que va dejando el amigo Jariego, los puentes de roca... Y nos ponemos en la segunda reunión, mucho más cómoda que anterior. Ya hace menos frío.
- 3 largo (III+). Pasamos por el gran diedro-fisura que hay encima de la reunión, muy bien protegido por varios lados con la ferralla que José Antonio ha ido metiendo en la roca. ¡Qué seguridad da escalar con el amigo Jariego! Una subida bastante recta hasta encontrar una potente reunión, encima del gendarme que se forma con la pared.
- 4º largo (IV+ / V). Salida ligeramente hacia la izquierda y escalada por los famosos tubos de órgano con una roca estupenda. Los agarres son bastante buenos, aunque en algún canalillo se nos quedó incrustado el pie de gato y ni con el fairy quería salir... ¡Cómo se empotra, vaya esfuerzos para sacar de allí el pie!
- 5º largo y trepada de salida (III+). Último largo que realmente es una trepada, eso sí, con patio, mucho patio. No se sube mal hasta la reunión del anfiteatro. Trepamos hacia la izquierda hasta llegar a una chimenea por la que subiremos hasta la arista cimera y... ¡¡CIMA!
En la cumbre, a 2519 metros, está esperándonos la Virgen de las Nieves, símbolo de esta cima. Fotos, fotos y más fotos. ¡A ver qué os parece la bandera de Peñaranda...! Abrazos, nos acordamos de mucha gente, la family, de anécdotas como la del amigo Dudu...
¡Vaya gozada!
Un ratito para disfrutar, buenas vistas, chascarrillos, fotos... Y vuelta a la reunión del anfiteatro, que tenemos que bajar rapelando... La bajada por el mismo sitio es un poco más complicada, pero tiene buenos agarres y con calma y cabeza fría, se baja.
¡Vaya patio!
Hasta el anfiteatro 'vamos con la calma' y es cuando nos damos cuenta de que, aunque hemos sido de los primeros en subir, ahora la pared sur está superpoblada de escaladores. No problem, que todo está organizado. Como tenemos cuerdas de 60 metros, haremos tres rápeles en lugar de cuatro.
¡Vaya con los rápeles!, el suelo se ve muy abajo...
El Jariego monta el primero y baja. Bajo yo también y Jose ya ha montado el siguiente. Bajo yo hasta la última reunión y ¡sorpresa!, hay 9 personas más... ¡Y otras tres que vienen por el lateral! ¡Vaya concentración! Hay que esperar, montar el siguiente rápel y esquivar las piedras y mosquetones que caen desde arriba... Por fin, después de la fiesta popular, monto el último rápel. Baja Miguel, ¡en el suelo! Baja Sánchez, ¡en el suelo!. Baja Carlos, ¡en el suelo!. Bajo yo, ¡en el suelo!, y baja José Antonio, ¡todos en el suelo!
¡Conseguido!
Aquí os dejo un vídeo de cumbre.



En la base nos estaban esperando Agus, Juli y Vegas para darnos unos abrazos. Ellos habían estado subiendo, bajando, trepando... por las aristas de los alrededores. ¡También llevaron lo suyo!
Fotos con la bandera gigante de Peñaranda, explicación de los pasos, emociones, comida y vuelta al refugio por la canal de la Celada, ¡qué nos esperan las cervezas en el refugio!



¡Vaya día!


José Antonio y Sánchez se bajan, con el regalo de las cuerdas, porque al día siguiente van a correr la Panes-Potes, una carrerita de 28 kilómetros por el desfiladero de La Hermida. ¡Casi nada! Pero esa es otra historia y la contaremos en otro post.
El resto nos quedamos en el refugio, a esperar a Pepe y Pini, que suben como motos...
¡Un día redondo para mezclar con el vivo espíritu de los compañeros!
Aquí las fotos de Manjón, el refugio y La Sur del Urriellu, Juli, Carlos Elías, Vegas, Sánchez y mías!
Mañana más...

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