Behobia-San Sebastian 2006 - Coment

Un año más un grupo de 36 amigos y amigas del Club Salandar y la Asociación Juvenil Peñarandina, nos hemos desplazado este fin de semana hasta San Sebastián.

Nuestra intención y los objetivos volvían a ser claros: disfrutar de un fin de semana en compañía de buena gente y participar (23 de nosotros) en la importante, clásica y popular carrera “Behobia-San Sebastián”. 20 kilómetros de toboganes en los que en ningún momento el atleta corre solo, ¡qué barbaridad de corredores!, ¡qué cantidad de público animando!

La carrera, en sí y todo lo que conlleva alrededor, ¡una fiesta deportiva y humana por todo lo alto!

¡Ya me gustaría a mí que las gentes de nuestras tierras fueran sólo la mitad de aficionados-practicantes de cualquier modalidad deportiva como los vecinos del norte…!

Un año más vuelve a ser agradable retornar a San Sebastián y poder compartir un largo fin de semana con gente maja. Lo peor, e inevitable, el viaje en autobús, que se hace largo. Pero todo merece la pena. Ya el llegar y ver la playa te llena. Además el hecho de pasear por una ciudad como ésta es muy gratificante, más aún si respiras el extraordinario ambiente deportivo de la ciudad y sus gentes, que termina de rematar la sensación de gozo. Da gusto ver tantas personas, de una u otra edad y sexo, trotando por las calles, el paseo de la playa, por el carril bici,… ¡vaya ambiente deportivo! ¡Qué envidia sana, sana, culito de rana!

Pues nada. Una vez más por Sanse, al mismo albergue que el año pasado. Todo para poder participar en la que llaman, dentro de lo que puede ser el movimiento del atletismo español no federado, la reina de las populares. Una gran cita de todos los años.

Este año se volvió a batir el récord de participación, incrementándose la cifra en otras 500 plazas. Si no conté mal, je, je,… corrieron unas 12.000 personas, je, je,… (no olvidemos que los dorsales se agotaron en muy poco tiempo y que un gran número de personas no han podido participar, ¡otra vez será!).

¡Y llegó el día 12! Un día esperado para nosotros. Las previsiones meteorológicas eran, al igual que el año pasado, un poco grises. Nos desplazamos a las 9 de la mañana con nuestro conductor de autobús, Fernando, de la empresa Toursan, hasta Behobia, dispuestos a afrontar los veinte kilómetros que separan Behobia de la capital guipuzcoana.

Cada año la cosa se complica más. Se cortan más calles, se puede aparcar en menos sitios,… Supongo que se mejorará en cuanto a organización, pero ¡vaya locura!

Ropas, geles, fotos,… y a calentar.

Gente, gente y más gente. Gente seria y gente disfrazada. Grupos cantando, otros con muchos nervios, otros desubicados que no saben por dónde es la salida y en qué dirección tienen que correr,…

Alguna nube nos va dejando un ambiente húmedo. La temperatura es bastante agradable para correr y de vez en cuando nos caen cuatro gotas.

Pensaba que, por la lluvia, la gente no iba a estar en las cunetas animando, pero no ha sido así. Ha ocurrido como el año pasado, que había gente en todas partes, ¡vaya ambiente!

Preparados, listos,... A las 10:30 se da la salida al grupo de atletas minusválidos. No podemos ver nada porque nos han cortado algunas calles y nos es imposible acceder hasta un lugar donde dar ánimos a estos campeones.

A las 11 en punto, pistoletazo de salida para los galgos.

¡Chissssss, pum! ¡Pedazo cohete!

Y cuatro minutos después levantan la barrera para los dorsales blancos. ¡Cuánta gente! Todos andando. Ya habrá tiempo de correr. Nosotros no pasamos por la línea de salida hasta las 11:18. ¡Qué cantidad de gente! Impresiona ver una caravana humana multicolor por el asfalto. Estoy convencido de que es un día de gloria para muchos corredores.
Pues nada, a darle a las piernas.

La salida es espectacular, llena de participantes que ocupan toda la avenida.

Miras para adelante y la vista no alcanza a ver la cabeza del pelotón. Miras para atrás: más de lo mismo. ¡¿De dónde sale tanta gente?!

En la ría, grupos de gente con sus piraguas, que además de animar dan otro bonito colorido al ambiente.

Conforme vamos cogiendo ritmo, va dejando de llover esas cuatro gotas que caían a la hora de la salida. Todo el recorrido lo hicimos con un ambiente algo húmedo y una temperatura muy agradable para este invento, o vicio, del correr. Incluso salieron varios rayos de sol.

Como ya sabes, y sino te lo digo yo, el recorrido no es ninguna perita en dulce. No es la llanura de nuestra media Babilafuente-Salamanca. Es una carrera con multitud de cuestas y pequeños desniveles que elevan la exigencia de la prueba. La orografía del territorio contribuye especialmente a ello, e incluso nos coloca una dura traba hacia la mitad de la carrera: el puerto de Gaintxurizketa, que aunque no sea muy largo ya nos castiga las piernas. Y llegando a Sanse, después de desniveles varios, en el puerto de Miracruz, ya te da la risa. Esta última subida se hace durilla, aunque vas corriendo entre un auténtico túnel de gente que te anima. Luego ya los últimos kilómetros te dejas caer hasta le meta en el Boulevard (je, je, este tramo también da la risa, ¡no acaba nunca!).

Llegada feliz a la meta. Entregamos el chip a los voluntarios de “Ayuda en Acción”, que un año más estaban allí para recaudar dinero para alguno de sus proyectos. Allí nos encontramos con algunos compañeros, cogimos la típica bolsa del corredor con sus botellas de líquidos de distintos colores, fruta, agua,… Y trotando, por aquello de soltar piernas, hacia el albergue, sin olvidarnos del ya clásico baño en la playita.

Chema Martínez (al que vimos el sábado por la noche, sonriente como siempre, y le estrechamos la mano diciéndole que se quedara con nuestra cara porque le íbamos a dar caña, je, je,…) y Elena Moreno fueron los ganadores absolutos. El madrileño venció en un tiempo de 1.03:01 y la cántabra invirtió 1.13:28. Uno y otra quedaron muy distantes de los récords vigentes: el de Alberto Juzdado desde hace diez años (59 minutos 19 segundos) y el de Rocío Ríos desde 1998 (1.08:54).

Sigo pensando que uno de los aspectos más atractivos de la prueba se centra en el ambiente: gente disfrazada participando, todo tipo de atletas, edades,… y un gran número de personas, durante casi todo el recorrido y aunque llueva, animando. Podemos decir que es como una gran fiesta deportiva.

El único pero que le pongo a esta carrera es el precio. Me parece excesivamente cara.

La verdad es que no nos ha defraudado lo más mínimo. Todo ha merecido la pena. Ha sido un fin de semana rebosante de sensaciones muy positivas de esas que no se pueden explicar con palabras. Tanto la organización, como la convivencia, los paseos, la carrera, la participación, el público, el baño en la playa, nuestros compañeros-as y amigos-as animando,… se merecen un 10.

Muchas gracias a todos y a todas. Espero que todos hayáis disfrutado, al menos, lo que yo (os aseguro que ha sido mucho).

Estoy convencido de que intentaremos volver el próximo año.

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Fotos (en breve).

Nuestra clasificación (¡vaya media la de este año!, ¡vaya galgos, algunos!)

Información oficial de la carrera: http://www.behobia-sansebastian.com

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