Ruta de Carlos V, senderismo por el valle del Jerte


Salandar de senderismo: ruta de Carlos V


Y esta época del año es lo que tiene, que cuando calienta, ¡calienta!
Por lo que me dicen, en la ruta de Carlos V de este fin de semana hizo un calor muy caluroso; vamos, que salió un día de esos en los que desearías estar en la piscina, bajo la sombrilla, sentadito y con una cervecita fría en la mano.
Pero nosotros decidimos irnos de ruta. ¿Qué le vamos a hacer?, ¡qué no somos adivinos! Y es que cada época tiene lo que debe tener; aunque últimamente (desde que los americanos subieron a la luna, como dice mi abuela), el tiempo parece que está loco. Ya no tenemos temporadas intermedias, ¿dónde está la primavera o el otoño? Desde hace unos años parece que sólo tuviéramos invierno y verano, verano e invierno. ¿Qué va a pasar con la ropa de “entretiempo”? ¡Esto es un sin Dios!
En fin, que me lío…
Que, según me cuentan, la ruta bien, con mucho calor… Y es que Cáceres, en esta época del año (¡no queda ná!, el verano acaba de llamar a la puerta…), ¡es mucho Cáceres!
Pero vamos, que hemos tenido rutas veraniegas en las que Lorenzo pegaba con más ganas y las gotas de sudor eras más gordas…
Supongo que cuando el Emperador Carlos V vino por aquí, buscando su retiro hacia el Monasterio de Yuste, caminando entre huertas y cerezales (no él, sino los que le cargaban en parihuela, ¡ese pedazo de cama-trono portátil!), no tuvo que aguantar estos sudores y sopores veraniegos.
La ruta en los comienzos estuvo muy bien: desde Tornavacas casi todo bajada, cerezas, temperatura agradable… Pero pronto comenzaron las subidas, en zona de umbría, entre preciosos robles, castaños… El Puente Nuevo (¡qué bonito!) y la Garganta del Infierno hicieron que algunos se atrevieran a darse un chapuzón matutino, el primero de la jornada, y que se realizara la 3ª parada para comer y/o beber.
El día transcurría entre bonitos paisajes pero… ¡cada vez hacía más calor conforme pasaba la mañana!
Como consecuencia (y de unos gemelos), se decidió modificar ligeramente el itinerario, hacerla un pelín más corta y cambiar el sendero por los ríos y las pozas.
¡Vaya caramelo, vaya baños!, algunos supieron a gloria (por cierto, he oído que había pocos bañadores…)
En total unos 25 kilómetros para los que se dedicaron casi 9 horas y media. Y el calor hizo que se bebieran más de 4 litros de líquido por persona.
Os adjunto unas fotografías, gentileza de Jesús Rguez. Porras y Juan Albarrán.
Otro día más.
Como dice Javi 4000, paz en la Tierra.

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